viernes, 10 de julio de 2015


                         EXPEDICIÓN  DE  ALFONSO  I  DE  ARAGÓN  A  ANDALUCIA

               Ya conocemos el carácter de Cruzado que impregnó a todas sus acciones Alfonso I, de tal forma que quiso ir a luchar a Tierra Santa, pero fue aconsejado que desechara la idea y se centrara en su lucha contra los musulmanes, y esa sería su particular cruzada.
               Tras la conquista de Zaragoza en 1118 su empeño se dirigió a la conquista de Lérida a la que puso sitio pero era también pieza codiciada por Ramón Berenguer III de Barcelona. Hubo una mediación de los prelados y los nobles catalanes para que abandonara el sitio.
                 Llegó entonces una petición de los mozárabes granadinos lo que hizo que se pusiera en marcha su imaginación. ¿Qué era Lérida comparado con la hazaña de ir a conquistar Granada, liberar a los mozárabes oprimidos y crear un principado cristiano?
               No fue dificil convencerle ya que el proyecto le entusiasmó. Aquí podría cumplir su ideal de cruzado.
                El adentrarse tantos kilómetros en territorio enemigo era un proyecto de extrema osadía y requería una minuciosa organización y nula improvisación.
                En 1124 comienza los preparativos a los que dedicó muchos meses de los años 1124 y 1125.
               Entre ellos no era el menos importante el asegurarse en el invierno de 1124 el paso por el desfiladero de Peña Cadiella (actual Benicadell) tomando la fortaleza que lo dominaba por sus caballeros. Así se aseguró el paso para levante.
               Pero además de esto había que conocer los lugares por donde se iba a pasar; era necesario conocer la situación de las guarniciones sarracenas; equipar al ejército adecuadamente. Era una empresa delicada y no solo había que preparar materialmente al ejército sino que había que infundirle una alta moral.
               Las peticiones de ayuda de los mozárabes no cesaban. Le aseguraban que todos estaban dispuestos para ayudarle a su llegada y rebelarse contra el gobernador almorávide, Abul Tahir Tamin ibn Jusuf.
               En marzo de 1125 se celebró una asamblea en Uncastillo para establecer la estrategia a seguir. Allí se reunieron con el rey Alfonso, Gastón IV de Bearn, Céntulo II de Bigorra, el aquitano Auger III de Miramont, vizconde de Tursan y los obispos Pedro Librana de Zaragoza y Esteban de Huesca.
               Dispuesto a emprender la campaña preparó Alfonso su ejército que constaría de mil a mil quinientos caballeros y un número no determinado de peones. se dan cifras muy superiores pero parece que no son reales. Todo se hizo en el mayor secreto para no poner en alerta a los sarracenos. En la expedición iban los obispos Esteban de Huesca,Pedro de Zaragoza y Ramón de Roda. Gastón de Bearn, el alferez Fortún Sánchez, el juez Pedro Jiménez y Ramón Arnaldo señor de Santa Cruz de Tudela.
               Salieron de Aragón a finales de septiembre de 1125 y el 20 de ooctubre llegaron a Valencia,sin entablar ningún enfrentamiento importante sino pequeñas escaramuzas. Atacaron Alcira sin éxito. Por los pasos de Játiva y Peña Cadiella (Sierra de Benicadell), pasaron a Murcia y de aquí a Vera, Almanzora, Purchena, deteniéndose ocho dias en Tíjola. De aquí pasaron a Baza, Guadix donde acamparon en la alquería de Graena y después en la de Alcázar. En Guadix estuvieron un mes y allí pasaron la Navidad.
               Alfonso envió mensajeros a los cristianos lo que motivó que se descubriera el secreto de su llegada. El gobernador de Granada Abul Tahir pidió ayuda a su hermano el emir almorávide Alí ibn Jusuf que desde el norte de África se dispuso a mandar tropas. También pidió ayuda a los gobernadores de Valencia y de Murcia.
               Por Diezma, el ejército aragonés llegó a Granada el7 de enero de 1126. A él se unió un número indeterminado de mozárabes. Acamparon en Nívar durante más de diez días. Alfonso esperaba que los cristianos de Granada le abriesen las puertas de la ciudad o en su  defecto mantener una batalla.
               Alfonso I se dirigió al jefe de los mozárabes Ibn al-Qalas quejándose de no cumplir lo pactado. El jefe mozárabe le presentó también sus quejas: que había tardado demasiado tiempo por sus continuas paradas descubriendo su marcha, lo que alertó a los almorávides. De esta manera desapareció el efecto sorpresa y desbarató todos los planes iniciales.



          El 23 de enero de 1126 levantó el campamento, vista la imposibilidad de entrar en Granada. Pasando por Maracena, Pinos-Puente y Assica ( probablemente las Angosturas, actual término municipal de Montefrío), pasó a Luque, Baena y Espejo, se desvió hacia Cabra y Lucena, y desde aquí pensó volver a Córdoba por Aguilar.
               Mientras Alfonso I maniobraba por el sur de Córdoba, Abu Bakr, hijo del emir Alí ibn Jusuf había salido con su ejército de Sevilla a su encuentro. La batalla tuvo lugar en Arnisol, Arinzol o Aranzuel, hoy Anzur, a tres leguas de Lucena en  término de Puente-Genil, el 10 de marzo de 1126. La victoria fue para Alfonso.
               El ejército cristiano cambió de dirección tras la victoria y se dirigió al sur y por las Alpujarras y siguiendo el rio Guadalfeo llogó a Motril y Salobreña y desde aquí a Vélez -Málaga. De esta población se dirigieron hacia Granada acampando tres días en la aldea de Dilar, después en Alheudin a una legua de Granada, rechazando varios ataques almorávides. Dos días despues llegó a la Vega de Granada y se instaló en la Zubia, a seis kilómetros de Granada; el ejército cristiano era seguido muy de cerca por la caballería islámica y persiguió a los aragoneses por Bérchules, Alicún y Guadix.
                Llegaron los refuerzos africanos de Mequinez y Fez dirigidos respectivamente por Abu Halfs ibn Turzyin e Inalu al-Lamtuni. Alfonso fue obligado a retirarse hacia el norte, por Caravaca de la Cruz, Murcia y Játiva. La presión del ejército árabe era cada vez más intensa y las condiciones de la marcha penosas ya que la gran cantidad de mozárabes que llevaba la hacían lenta. Combatiendo continuamente.
               En estas condiciones llegaron a Aragón en junio de 1126. San Ramón obispo de Roda nos dice que el hambre, el frio, las dificulyades del camino y las enfermedades se cebaron sobre los expedicionarios. Como consecuencia de todo ello, San Ramón murió en Huesca el 21 de junio de 1126.
               El objetivo principal de la empresa que fue el crear un reino cristiano en Granada, no se había conseguido y si los expedicionarios hubiesen analizado detenidamente el viaje hubiesen visto que era una utopía propia de un cruzado tal como quiso ser Alfonso I. Lo que sí consiguió fue traer un gran número de mozárabes con los que repobló las tierras últimamente conquistadas en Aragón.

                    CRÓNICA DE SAN JUAN DE LA PEÑA
               "En el anno de Nuestro Sennor de MCXXV, plegó sus gentes et con él don Gastón de Bearne, don Pedro vispe de Caragoça, don Estheban vispe de Jacca; en el mes de octubre entraron en la tierra de los moros, tallando et destruyendo plegaron a Valencia; et después passaron Xucar et tallaron Dennya, después passaron Murcia, después fueron d'Almería, que la clamavan en aquel tiempo Urcia, et a la raiz de una sierra et montanna fincaron sus tiendas, et en lugar que disen Alcaçar tenieron la Nadal con gran Goyo et abastamiento de viandas. Enpués esto fueron a Granada et, tallando et destruyendo, después cercó Córdova; y el rey sennor de todos los reyes moros de l'Espanna con todo su poder ixió a dar batalla en el lugar que yes Dito  Azingol et fueron vencidos los moros, et fue y el rey de Córdova et murieron grandes gentes de moros que no y habia conta."

               Algo distinto y mucho más interesante para Aragón hubiese sido su primitivo proyecto de conquistar Lérida. Tan interesante o más que esto hubiese sido el otro proyecto de llegar hasta el mar en Tortosa.
                Pero Alfonso I fue el hombre de los proyectos fallidos.
                






















domingo, 3 de mayo de 2015


                            LA  SUBLEVACIÓN  DE  MANUEL  ABAD

               En octubre de 1844 tiene lugar un pronunciamiento republicano en la Selva de Hoza dirigido por Ugarte y Abad. José María Ugarte fue Jefe Político de Huesca en 1840 en donde fundó una tertulia republi
cana apoyado por Manuel Abad "Manolín", hijo de Mariano Abad y Josefa Goded, nacido en la plaza de Santo Domingo en Huesca.
               El Gobierno envía al general Anglés, comandante militar de Huesca, y el 23 de noviembre de 1844 dicta en Santa Cilia un bando para que la población denuncie a los sublevados. El tal bando decía esta terrible barbaridad: "A falta de culpables fusilaré menos culpables y a falta de estos fusilaré inocentes. He de imponer en este país un terror que ha de durar medio siglo". Dos días después, el 25 derrota a los sublevados cerca del puente viejo de Hecho y los prisioneros son fusilados en la plaza de Hecho, la ermita de Escagüés y los muros de la iglesia de Ansó. Abad huye a Francia y en 1847, amnistiado , regresa a Huesca.
                En 1848 marcha a Francia para preparar un nuevo levantamiento en Aragón y de allí vuelve con el nombre de Comandante General interino de Aragón y Navarra; se presenta en Ejea de los Caballeros donde se pronuncia el 26 de octubre de 1848, marcha a Luna y por Santa Eulalia a Ayerbe, donde llega el día 28. Han sido detectados y sobre él marcha el teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Pano. Aquí en Ayerbe se entera de que las armas que iba a recibir han sido interceptadas en la frontera francesa y que las tropas gubernamentales están en Luesia. Marcha a Huesca, donde llega el día 30, situando a sus tropas en las iglesias de San Martín y Santo Domingo, en el cerro de las Mártires y en las ermitas de SAlas y de San Jorge.
               Las autoridades, funcionarios públicos, el escaso ejército y la Guardia Civil se refugian en el Convento de Santa Clara.
                Abad se dirige al Ayuntamiento y publica un bando exigiendo la presentación de todas las armas, caballos, solteros y viudos y además dos mil duros en el término de dos horas y ocho mil que volverá a recoger dentro de una semana.
                En el Libro de Actas del Ayuntamiento de Huesca nº 325 se recoge en la Sesión Extraordinaria de 30 de octubre de 1848 todo lo acaecido tras la entrada de los sublevados.
               "Unas masas de fuerzas armadas levantadas en las Cinco Villas con el grito de libertad, al mando del titulado Coronel D. Manuel Abad han aparecido en las puertas de la Capital como a las siete de la mañana. Retiradas las autoridades superiores, los empleados y la cortísima guarnición al covento de religiosas de Santa Clara, el Alcalde y Ayuntamiento sin faltar ni un solo concejal se han constituido en las Casas Consistoriales para hacer frente a toda clase de consecuencias. Invadida ya la Capital por aquella fuerza, el Alcalde con otros concejales han quedado en las Casas del Ayuntamiento como centro de operaciones. El jefe de la fuerza ha pasado al Ayuntamiento para publicar con urgencia varios bandos para la presentación de todas las armas, caballos y fornituras y también la de todos los casados y viudos, conminando con la última pena a los contraventores; han sido en efecto publicados y continuando en sesión constante el Ayuntemiento, cuando se ha presentado ante la corporación D. Manuel Abad manifestando en pocos momentos que se detuvo pero con severidad, que su misión era de paz si los pueblos secundaban sus miras y le aprontaban cuanto en su posición y empresa le obligaban a exigir; pero en otro caso sus instrucciones y nacesidades le harían inexorable pidiendo para dentro de dos horas ochocientos pares de alpargatas, todos los fondos del Ayuntamiento, dos mil duros y ocho mil para dentro de ocho días que volvería a por ellos. El Alcalde y el Ayuntamiento le contestaron en términos conciliadores ofreciéndole dedicarse  a recaudar cuanto les fuese posible para satisfacer estos pedidos, suplicándole con todo encarecimiento que procurase evitar todo género de tropelías y de desosrden; así lo oferció al retirarse de la presencia de la Corporación, quedandoesta practicando el reparto de los dos mil duros entre los vecinos que se calculó con medios para aprontarlos, remitiéndoles inmediatamente las papeletas a la manera que se iban extendiendo en beneficio de la brevedad, ofreciéndoles el reintegro cuando con más tiempo pudiera ampliarse el repartimiento en el vecindario entero en justa proporción a su riqueza. Varios sujetos han comenzado en el momento aprontando sus cupos; otros solicitando rebajas y produciendo quejas que en última instancia, de tanta agitación no han podido ser oidas, y por el contrario se les ha comunicado de nuevo para el caso de insolvencia con las mismas terribles penas con  que lo estaba el Ayuntamiento; apremiando más la necesidad del apronto de los dos mil duros por estar recibiendo recados continuos del expresado jefe apurando para que se les mandasen. Se ha hecho también reparto del número de alpargatas pedido entre varios alpargateros que los han aprontado casi en su totalidad poniéndolos a disposición del Ayuntamiento. Entre lo que produjo el reparto del dinero y las existencias en los fondos municipales y al consumar que consistían en .......pudieron recogerse hasta........que se han entregado en el acto al pagador de la expresada fuerza de que se ha librado recibo. Eran como las doce que se ha empezado a pronunciar la marcha de varios grupos en dirección a Quicena y cuando se ha tenido seguridad de que en la Capital no existía ya fuerza alguna, se ha puesto en conocimiento del Jefe Político que como queda dicho se hallaba en el Convento de Santa Clara; retirándose el Ayuntamiento tocadas las dos de la tarde con la satisfacción de no haber ocurrido suceso alguno lamentable y de haber sido respetados los establecimientos públicos, salvándose además las alpargatas de que no se hicieron mérito las masas armadas en su marcha, devolviéndose en el acto a sus dueños respectivos".
               Hasta aquí el acta completa. Hay unos espacios en blanco donde debía ir el dinero redaudado. Pero nos quedamos sinsaber la cifra expoliada.
               El Macero del Ayuntamiento, hombre singular, pues va recogiendo en su diario todos los acontecimientos que ocurren en el Ayuntamiento, y en este día se lee: "El 30 de octubre de 1848 entró la facción al mando de D. Manuel Abad, de seguida que tuvo noticia el Sr. Alcalde mandó reunir al Ayuntamiento en sesión permanente, se presentó D. Manuel Abad y les pidió dinero, alpargatas, las alpargatas no se las llevó, esto debe constar en las actas de dicho año".
                Abad se retira hacia quicena y desde allí a Siétamo y Anglés que le persigue viene desde Ayerbe a Huesca y desde aquí parte hacia Siétamo. Al llegar ordena un ataque a la bayoneta y los hombres de Abad se hacen fuertes en la plaza y la iglesia consiguiendo detener el asalto. Anglés toma las casas próximas a donde están los republicanos y tapa las salidas del pueblo. A las conco de la tarde del 31 de octubre de 1848 Abad con 203 hombres, nueve de ellos jefes y oficiales, y 82 caballos se entrega a Anglés.
               Gaceta de Madrid nº 5165 de tres de noviembre de 1848. " El Gobierno Político de Huesca comunica el 31 de octubre de 1848 al Ministro de la Gobernación. En este momento, que son las cuatro y media de la tarde, llegan a esta Capital, remitidos por el Comandante General de Huesca desde Siétamo, veinticinco presentados y dos prisioneros de la facción de Abad, cercada en aquel pueblo, y el Comandante anuncia que también se entregarán los más de los que la componen. Para impedir la evasión del resto se ocupa en cerrar todas las salidas, de manera que ya es indudable que quedará completamente aniquilada esta gavilla de rebeldes".
               En la misma Gaceta de Madrid se lee una comunicación del Gobierno Político de Huesca al Ministro de la Gobernación que le eleva copia del Comandante General de esta Provincia que acabo de recibir a las once de la nochhe. Por ella se ve que la facción mandada por Abad ha caido toda en poder de las tropas de S.M. Tan brillante triunfo asegura para siempre la paz de los pueblos del Alto Aragón, y es un nuevo testimonio de que son vanos los esfuerzos de cuantos intentan arrastrarnos a la guerra civil.
               En la misma Gaceta de Madrid el Comandante General de Huesca dice: " Con fecha 31 de octubre de 1848 al Jefe Político de Huesca. Que la facción de las Cinco Villas ha caido hoy en mi poder con armas y caballos, incluso sus principales cabecillas D. Manuel Abad de Huesca y D. Santos Castejón de Sádaba".
               En la citada Gaceta de Madrid hay una nota del Heraldo que dice:
            "Los sublevdos que acaudillaba Abad no hay duda de que contaban largo número de propósitos; y a no ocurrir el descalabro de Siétamo, hoy gemiría nuestro país bajo el duro peso de una enmarañada discordia. Si Abad y los suyos logran burlar el activo esfuerzo de las denodadas tropas, y penetran en algunos pueblos de la ribera, hubiéransele unido los díscolos y sediciosos que ocultamente maquinaron en otro  tiempo para reproducir escenas calamitosas. Felizmente los trastornos y desgracias que pudieron sobrevenir sobre el Aragón han sido  conjurados de un modo instantáneo, merced al exquisito tacto, al genio enérgico y rápida acción del bizarro Sr, Anglés, uno de los más firmes valedores del trono y de las instituciones. Su constancia en la persecución y su gran fuerza de voluntad, unida al arrojo y decisión que ostentó en una noche horrible de tormenta y aguacero, decidieron la victoria que buscaba y que coronó con la captura de los sublevados y su jefe.
               Este notable hecho de armas merecía de justicia un rasgo señalado de aprecio a los servicios del militar esforzado, y el Gobierno ha interpretado perfectamente el mérito  contraído, concediendo la faja de general de la provincia de Huesca. Nosotros nos complacemos de veras en hacer pública la satisfacción cumplida que ha producido en la gran mayoría de habitantes leales y honrados del Alto Aragón el premio dado a los servicis del Sr. Anglés".
               Abad es sometido s un sumarísimo Consejo de Guerra en Huesca y es fusilado el 5 de noviembre de 1848 en las eras de Cáscaro. Junto a él lo son también Santos Castejón de Sádaba, Anselmo Pérez, Marino Desa, Inocencio Desa ySaturnino Arrizabalaga de Ejea de los Caballeros, Antonio Velazquez de Pamplona; dos días después son ajusticiados por sorteo Antonio Soro de Ejea de los Caballeros, Pedro Sánchez de Luesia, Antonio Ferrer y Eusebio Endériz de Sádaba, Ramón Rubio de Valdepeñas y Salvador Chus valenciano.
               Un numeroso grupo son deportados a Filipinas.
               Son indulyados: Jorge Bitrián, comerciante de Huesca, Vicente Moreno, chocolatero de Ayerbe, Mario Corrales, sastre y teniente retirado y José Buén, propietario de Ayerbe.
               En el archivo Provincial figuran dos oficios sobre los ajusticiamientos.
               En uno, la Fiscalía de la Comisión Militar se dirige al Gobernador Eclesiástico del Obispado de Huesca diciéndole que de orden del Brigadier Comandante General de esta Provincia se servirá Ud. disponer que en la mañana de este día y hora de las seis de ella se encuentrenen las Cárceles Consistoriales siete capellanes para los efectos que haya lugar. El oficio está fechado el 5 de noviembre de 1848.
               Hay una nota al margen, de redacción algo oscura que dice: "Fueron asistidos los siete ajusticiados por siete sacerdotes y se dispusieron cinco o seis más suplentes. Hecho de producirse con indecible celeridad; obró la energía,cuando el horror asustó a los sacerdotes y les hizo esconder, y fue necesario para darles ánimo y prestarse como lo hicieron".
               Hay otro oficio fechado el 7 de noviembre de 1848 en que la Fiscalía de la Comisión Militar dice al Gobernador Eclesiástico de la Diócesis de Huesca que se hace indispensable que para dentro de tres cuartos de hora disponga se hallen en estas Cárceles Nacionales seis capellanes.
               También existe una nota al margen que dice: "Se contestó en el momento y se cumplió asistiendo seis y más capellanes. Todo se dispuso a pesar de la sorpresa y hora intempestiva para hallar sacerdotes. Dios hizo el gasto".
              En la sesión municipalordinaria de 22 de marzo de 1873, el señor Muret manifiesta la conveniencia dee erigir un monumento que perpetúe la memoria de los mártires de la libertad que fueron fusilados en esta población en noviembre de 1848; el Ayuntamiento aceptó por unanimidad la idea.
              El monumento se hizo y aún se conserva en el cementerio de Las Mártires de Huesca.

                                 MONUMENTO A LOS FUSILADOS EN 1848
                  En cada una de sus  cuatro caras se lee.



            A LA MEMORIA DE MANUEL ABAD                           Los cuerpos que aquí yacen unidos al
         Y  SUS COMPAÑEROS.                                                      varonil espíritu que latirá en los anales
         Santos Castejón, Mariano Desa,                       de la gran epopeya revolucionaria española,
         Anselmo Pérez, Saturnino Arrizabalaga              formaron una partida en las Cinnco Villas
         Antonio Velázquez, Inocencio Desa,                  bajo la enseña patria y libertad capitulando
         Antonio Ferrer, Antonio Soro,                           honradamente en el vecino pueblo de
         Pedro Sánchez, Eusebio Endériz,                       Siétamo.
         Ramón Rubio y Salvador Chus.              

         Los republicanos del Alto Aragón,                     La ciudad de Huesca vio consternada el 5
         los de Ejea de los Caballeros y de                     de noviembre de 1848 que sin respeto
         Sádaba paisanos todos de los patriotas              a las estipuladas condiciones de rendición
         vícttimas de la ferocidad reaccionaria                 fueron pasados por las armas dentro de los
         erigieron por suscripción pública                        muros que resguardan a un hidalgo y de
         este mausoleo en el año 1885, para                   mocrático pueblo el valeroso oscense
         perpetuar la ejemplar memoria de los                Manuel Abad y siete de sus compañeros
         malogrados héroes que aquí reposan                 cuyo número unido al de sus correligiona
         y la de muchos de sus amigos depor                  rios que fueron fusilados en 7 del mismo
         tados a lejanas e inhospitalarias posesiones        mes y año constituyen los mártires de un
         oceánicas.                                                         ideal tan preclaro como patriótico.

                      En la sesión del Ayuntamiento de 4 de noviembre de 1938 se acuerda hacer desaparecer del monumento funerario existente en el cementerio de Las Mártires, a la memoria de Manuel Abad y otros fusilados en 1848, todas las inscripciones que en el mismo aparecen de exaltación del ideario que sustentaban, conservándose únicamante los nombres de los que bajo el mismo yacen.


























sábado, 21 de marzo de 2015


                        UN  GOBIERNO  LIBERAL  Y  LADRÓN

          Les voy a exponer a ustedes un hecho que se produjo en España en 1836, que nos viene a confirmar la opinión bastante extendida de que políticos mentirosos y sinvergüenzas han existido siempre, no son producto de una época o de un estado social. Y de esta manera comprobamos cómo nos ha ido, nos va y nos irá a los españoles para nuestra desgracia, porque tal como nos dice la historia parece que no hay remedio. Ah, no olvidemos que en este año empezó la Desamortización Regular de Mendizábal.
          Estamos en 1836, en plena Guerra Civil Carlista cuando aparece en la Gaceta de Madrid nº 727 de 2 de diciembre de 1836 el Real Decreto de 6 de octubre de 1836.
          Las catedrales, colegiatas, parroquias, santuarios, ermitas, hermandades y demás establecimientos religiosos, que poseen riquezas y efectos preciosos, y que más de una vez han sido presa de los facciosos ( así llamaban a los carlistas). El presente decreto trata de impedir su pérdida sin atacar a la propiedad. Así pues, todas las alhajas y objetos preciosos que existan en los establecimientos religiosos antes citados se remitirán a las capitales de provincia, donde por las Juntas de Armamento y Defensa se depositarán en lugares seguros. En los centros religiosos no quedará más objeto que los precisos para atender un decente servicio de culto. Cualquier fraude u ocultación se considerará un delito.
            Este decreto nos parece normal en una situación de Guerra Civil. Explicita muy claramente que no se ataca a la propiedad. Todo hasta el momento normal.
            En la Gaceta de Madrid nº 856 de 9 de abril de 1837 se publica la Circular de 5 de abril de 1837, que da normas para la aplicación del anterior decreto. Pero al final de la Circular dice: "Las Diputaciones Provinciales en el término de un mes, harán tasar el valor intrínseco de todo lo depositado y remitirlo al Ministerio de la Gobernación".

            Lo que parecía normal ya no lo parece tanto. Tasar unas alhajas que se recogen para su custodia, es sospechoso, pero que muy sospechoso.
         
            En el Libro de actas nº 600 de la Diputación Provincial de Huesca, en la sesión de 6 de junio de 1837, se observa que las alhajas no son de importancia y acuerdan nombrar a los Síndicos de los pueblos para acelerar su envío. 

            En los pueblos,donde hay pocos tontos, se han dado cuenta que las alhajas se las queren llevar no para guardarlas sino para venderlas, y los ciudadanos se niegan a entregarlas.
            Y lo que se temía sucede.

           En el Libro de actas nº 600 de la Diputación Provincial de Huesca en sesión de 28 de septiembre de 1837, se da cuenta de una Real Orden comunicada por el Intendente por la que se manda proceder a la enajenación de la plata y alhajas de las iglesias.
           La Diputación Provincial de Huesca recuerda que los ciudadanos miran con aversión el que a sus iglesias se les despoje de sus efectos, y que no respetar en este punto la opinión ciudadana, aumentará las  filas de los rebeldes y producirá muy pocos recursos.

            ¿Pero cuándoen España un Gobierno ha escuchado las voces de las personas prudentes? Nunca. No han observado que nuestros gobiernos o lo que es aún peor cualquier político sabe de todo más que todos.
,       El expolio se consuma.

         La Gaceta de Madrid nº 1049 de 13 de octubre de 1837 publica el Real Decreto  de 9 de octubre de 1837 poe el que se ordena que se pongan a disposición del Gobierno con el único y exclusivo objeto de atender a los gastos de la guerra, las joyas y alhajas de los establecimientos religiosos que fueron inventariadas.

          Todos esperaban lo peor y lo peor llega. Las joyas que habían sido recogidas para guardarlas y evitar que caigan en manos de los rebeldes, de pronto, se transforman en propiedad del Estado que las empleará para sustentar los gastos de la guerra.
           Este decreto nos da idea de la catadura moral de los gobernantes de España de aquella triste época. Y parece que es el sino de España de tener gobernantes sinvergüenzas y mentirosos.
           Pero hay muchos pueblos que no confían en el Gobierno, Y es que un Gobierno que pierde la vergüenza no puede esperar que se le respete.

            En la Gaceta de Madrid nº 1056 de 20 de octubre de 1837 se publica en un anexo al Real Decreto de 9 de octubre de 1837, las instrucciones para que las alhajas se reunan en un punto seguro, se inventarien y se envien a la Casa de Moneda. Las de Aragón irán a la de Sevilla. Y aquí se abrirán las cajas y se acuñará la moneda.
            En el Libro dde actas de la Diputación Provincial de Huesca nº 600, en la sesión de 29 de diciembre de 1837, se relacionan las alhajas de las parroquias de Huesca que han pasado a ser bienes del Estado.


      Cálices...............67                                  Bujías.........................13
      Ciriales..............,,,6                                  Fuentes........................2
      Palmatorias...........5                                  Lámparas ................... 4                                                     
      Salvas...................4                                  Incensarios...................2
      Hisopos.................1                                 Hostieros......................1
      Vinagreras.............4                                 Conchas de bautizar......3
      Relicarios...............4                                 Cruz procesional...........1
      Jarritas de lavado....1                                Platillos de vinagreras....4
      Custodias...............2                                 Cucharitas,,,,,,,,,,,,,,,.....3
      Atriles....................2                                 Vasos de plata..............1
      Patenas .................3                                 Copones.......................4
   
            Estas parroquias que entregaron sus alhajas son cuarenta y seis. Sesenta fueron los pueblos que declararon no poder contribuir con sus alhajas. El resto de pueblos, que son mayoría, no contestan.                                                   
                                                                    










            
          

jueves, 8 de enero de 2015


                             
                 TRASLADO DE LOS RESTOS DE ALFONSO I DE ARAGÓN.

               La batalla de Fraga de 17 de julio de 1134 fue el mayor desastre ocurrido al ejército aragonés. Alfonso I pudo escapar con diez de sus hombres. Cuando el 7 de septiembre de 1134 muere en Poleñino, posiblemente a consecuencia de las heridas del combate, su hermano Ramiro es reconocido rey por la nobleza.
               Alfonso fue llevado a inhumar al Monasterio de Montearagón.

Monasterio de Montearagón
             Aynsa nos relata que debajo de la iglesia del Monasterio hay otra capilla y en medio de ella en la parte del Evangelio, están las sepulturas y túmulos de los reyes, y el más levantado y eminente corresponde al rey Alfonso I.

Cripta iglesia Montearagón
              Ricardo del Arco en su obra "Sepulcros de la Real Casa de Aragón", cita al P. Ramón de Huesca que en su "Teatro Histtórico", describe este sepulcro así: "Es un túmulo grande de piedra tosca, sostenido por doce columnas, seis a cada frente, lo que es cosa notable, porque los túmulos en los que yacen los reyes D. Sancho y D. Pedro, padre y hermano de D. Alfonso, aunque son de piedra, están, como también los de sus predecesores, soterrados y embebidos en la tierra firme".
          Otro que contempló este monumento funerario fue el pintor y académico Valentín Carderera y Solano, del que sacó un dibujo que figura en su "Iconografía Española". Madrid 1855-1864.
         Así mismo emitió un informe a la Real Academia de la Historia, en 1844,sobre su estado de conservación, que dice así: "En comprobación del atraso en que estaba el arte a principios del siglo XIII, parécenos oportuno describir la decoración del sepulcro de D. Alfonso I de Aragón, llamado el Batallador. que se ha conservado hasta el año pasado en el Real Monasterio de Montearagón, junto a Huesca, últimamente medio demolido e incendiado.
             El frontis del arca de piedra, de bastante magnitud, decorábase con seis columnitas y muy sencillos capiteles. Sostenían estas cinco arcos bastante macizos, cuyo intradós se veía entallado con seis estrías, recortadas en la superficie anterior por pequeños semicírculos que producían el arco. En cada triángulo o enjuta de las que interceptan estos arcos recortados hay seis pequeños óvalos, profundizados, que forman estrella o rosetón".               
           Cientos de años permanecieron sus restos en este Monasterio, hasta que en 1835 se produce la exclaustración de los monjes y en 1836 la desamortización de los regulares, declarando en venta los bienes de las comunidades extinguidas.
            Tanto los restos de Alfonso I como valiosos objetos de la iglesia y de la cripta quedan abandonados a su suerte pudiendo deteriorarse o ser robados.
            El 11 de junio de 1843, pocos días antes de la venta en pública subasta del Monasterio ocurrida el 21 de junio de 1843, los restos son trasladados desde el Monasterio a la iglesia de San Vicente el Real de Huesca y ello a instancias de la Diputación Arqueológica.
          Creada la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos por Real Decreto de 13 de junio de 1844, es uno de sus primeros empeños el colocar las cenizas reales en un sitio decoroso y digno.
          El claustro de la iglesia de San Pedro el Viejo se presenta como el lugar más oportuno, por su antiguedad, su buen estado de conservación, sus sepulcros y ser hoy la mansión de Ramiro II

Capilla de San Bartolomé

Sepulcro de Alfonso I

             En la tarde del 29 de junio de 1845 se reunen en la iglesia de San Vicente el Real, el Ilmo. Cabildo Catedral, los Capítulos de todas las parroquias y las cofradías con sus estandartes y banderas. Sobre un sencillo pero majestuoso catafalco, cubiertas con un rico terciopelo negro, en donde se ven bordadas en oro las Reales insignias  y los Escudos de Armas de la Casa de Aragón, pendiendo de él cuatro cordones con borlas de oro, que debían conducir cuatro sujetos, uno de ellos de la Comisión. El clamor de las campanas anunció el principio de la función sagrada, y cantando un solemnísimo responso por la capilla de música de la Catedral se puso el acompañamiento en marcha por el orden siguiente: delante abriendo paso un piquete de la Guardia Civil de caballería, seguian los timbales y clarines del Illtro. Ayuntamiento, las cofradías con sus banderas y estandartes, los Capítulos parroquiales y el Illmo.Cabildo Catedral. Las regias urnas eran conducidas en hombros por individuos de la Guardia Civil, y los cordones por los sujetos antes dichos, rodeando el féretro un piquete del mismo Cuerpo, vestido de gala.
        Presidía el Sr. Jefe Político y seguían la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos, acompañada de la Diputación Arqueológica y del único canónigo existente de la abadía de Montearagón. A continuación los empleados del Gobierno Civil, los de Hacienda, los jefes militares y oficiales francos de servicio, el Liceo artístico y literario, la Comisión de instrucción primaria, la Escuela Normal, la Sociedad económica, el Juzgado de primera instancia, la Universidad literaria, el Ayuntamiento Constitucional, el Sr. Brigadier comandante general de la Provincia y, por último, las tropas de la guarnición, que cerraban la marcha. Una numerosa concurrencia llenaba las calles y balcones del tránsito.
          Llegado el fúnebre cortejo a la iglesia de San Pedro, se colocó el féretro en un túmulo y cantando las preces, se codujeron los restos al sitio destinado para su reposo, donde, abiertas las urnas, se colocaron dentro de ellas, despues de reconocida la identidad de los restos que contenían, dos pergaminos con las actas. Terminado el oficio de sepultura, el Sr. Jefe Político pronunció un largo, tedioso y rimbombante discurso, que omitiremos.                            

                         PERGAMINO INTRODUCIDO EN LA URNA ACERCA DE LA EXHUMACIÓN
                         DE LOS RESTOS EN MONTEARAGÓN Y TRASLADO A LA IGLESIA DE SAN
                         VICENTE EL REAL DE HUESCA.
               "En la Real Casa de Mont-Aragón a 11 de junio de 1843, los señores D. Bonifacio
             Quintín de Villaescusa, Provisory Vicario general del Obispado de Huesca, D. Bar- 
             tolomé Martínez, Diputados de la Provincia por la Sociedad arqueológica de Espa-
             ña, atendido a que el Gobierno de la Nación tiene dispuesta la enajenación de esta
             Real Casa donde se hallan sepultados los restos de D. Alfonso 1º Rey de Aragón
             llamado el Batallador, de D. Fernando Infante de Aragón y Abad de la misma Real
             Casa, y de una Princesa Niña cuyo nombre han borrado los siglos; y a fin de poner-
             los en segura custodia, ha creido la Diputación arquelógica necesaria su exhumación,
             a cuyo efecto constituidos dichos Señores Diputadoa en la iglesia subterránea, man-
             daron proceder en su presencia a la apertura de los sepulcros que contenían los res-
             tos Reales, los cuales colocados debidamente se trasladaron por los mismos Seño-
             res al edificio de San Vicente el Real de la Ciudad de Huesca para en su día deposi-
             tarlos donde el Gobierno o sus representantes determinasen. Para testimonio del ac-
             to de exhumación y traslación dichos Señores Diputados resolvieron la extensión de
             esta acta que firmaron. Bonifacio Quintín de Villaescusa= Bartolomé Martínez= Ma-
             nuel Villanova=

                        PERGAMINO INTRODUCIDO EN LA URNA DEL TRASLADO DE LOS ESTOS
                        DESDE SAN VICENTE EL REAL A SAN PEDDRO EL VIEJO.

                 En la Ciudad de Huesca a 29 de junio de 1845. La Comisión de Monumentos His-
             tóricos y Artísticos de la Provincia, compuesta por los Señores D. Eugenio de Ocho-
             a, Jefe Político, Presidente, D. Bonifacio Quintín de Villaescusa, D. Ambrosio Voto 
             Nasarre, D. Mariano Lasala y Larruga, Vocales, y D. Alejandro Pitarque, secretario:
             atendido a que el objeto de la institución de esta Comisión ha sido y es la conserva-
             ción de los monumentos y preciosidades útiles a la historia y a las artes, y respecto de
             que en la iglesia de San Vicente el Real existen los humanos restos del rey D. Alfon-
             so 1º llamado el Batallador, los del infante D. Fernando, Abad del Monasterio del
             Monasterio de Mont-Aragón, y los de una Princesa Niña cuyo nombre se ha perdido
             en la historia, trasladados a dicha iglesia por la Diputación Arqueológica en 11 de ju-
             nio de 1843 del Panteón del referido Monasterio, antes de que fuese por el gobierno
             y convertido en ruinas por sus compradores, la Comisión acordó  se depositasen di-
             chos restos en la capilla de San Bartolomé del claustro  de la iglesia de San Pedro el 
             Viejo, en la que existen los del  rey D. Ramiro II llamado el "Monge", hermano del ex-
             presado D. Alonso; y habiendo tenido lugar en la tarde de este día nueva traslación y 
             depósito en presencie del Illmo. Cabildo Catedral, M. Iltre. Ayuntamiento,  Claustro 
             de Doctores de la Universidad literaria, Diputación Arqueológica, Autoridades, Cor-
             poraciones y Empleados de Provincia y de un numeroso concurso de gentes, la Co-
             misión de Monumentos Históricos y Artísticos levanta acta de tan solemne acto para
             que sirva de documento para la historia y justificativo de la nueva colocación de los 
             Reales restos trasladados;  en cuyo testimonio lo firmaron  los Señores Presidente y
             Vocales referidos, de que yo el Secretario doy fe.
             Eugenio Ochoa= Bonifacio Quintín de Villaescusa= Ambrosio Voto Nasarre= Maria-
             no de Ena y Villalba== Bartolomé Martínez= Mariano Lasala y Larruga= Alejandro 
             Pitarque, Secretario. 










lunes, 27 de octubre de 2014


                                            HUESCA  MEDIEVAL

          La Edad Media siempre se ha dicho que ha sido una época oscura, seguramente por la escasez de documentos que de ella nos han llegado. Y si nos referimos a la estructura urbana, aún más oscura. Podemos hacernos una idea a través de los restos arqueológicos y arquitectónicos, más bien pocos, que han llegado hasta nosotros y aún así hay que ir con mucha cautela teniendo en cuenta las posibles variaciones que han sufrido a lo largo de los siglos que incluso pueden no parecerse en nada a los originales.
          Pero es lo que disponemos  y lo único que podemos valorar.
          Lo que ha llegado a nosotros desde la época medieval en Huesca han sido la muralla, algunas iglesias y conventos y pocas cosas más sobre barrios y cementerios.







          Tras la conquista de la ciudad por los árabes, su protección la basaron en arreglar la derruida muralla romana, y más adelante durante el reinado de Muhammad I (852-886), en el año 875, edificaron una nueva.
          Era una poderosa construcción ovoide de 1.800 m. de longitud que comprendía una superficie  de unas 22 hectáreas.
          Construida con piedra arenisca de baja calidad, estaba jalonada de torres de planta rectangular de unos 20 metros cuadrados de superficie, y a 22 m. de distancia entre ellas. Deberían haber entre ochenta y noventa.
          Las murallas tal como hoy las contemplamos tienen un aspecto informe e incluso infame, consecuencia de su antiguedad y de las numerosas intervenciones, no siempre afortunadas, que han sufrido a lo largo de los siglos, incluyendo la intervención del siglo XXI llevada a cabo sin el menor rigor histórico. Al poder político no le ha importado mas que hacer un paseo sobre la muralla, para dejar su  impronta, pero lo que es la muralla se han limitado a poner unos pegotes claros que la hacen insufrible, sin proteger los sillares, por lo que se va desmoronando con gran rapidez. Y se caerá, ya lo creo que se caerá. Su aspecto actual en nada se parece a su estructura original, esbelta y con grandes torres.
          Todas las modificaciones sufridas a lo largo de la historia han dejado una muralla de aparejo desigual.
          Se situaba por los actuales Coso Alto, Coso Bajo, Trasmuro y calle Joaquín Costa.

          La muralla disponía de ocho puertas. Cuatro principales: Sircata, Remián, Alquibla y Montearagón.
Y cuatro secundarias: Nueva, Fortis, Alpargán y santo Domingo.
               Puerta Sircata o puerta de San Miguel.
                    Entre la Casa Amparo y la Guardería San José. Fue derribada en 1790.


Torre del Amparo
              

                  Puerta de Remián.
                  Situada donde ahora empieza la plaza Lizana. Conectaba la ciudad con la judería. Persistió hasta el siglo XIX.
                Puerta de la Alquibla o San Lorenzo o de la Correría.
                     Estaba al comienzo de la actual calle Ramiro el Monje. Junto a ella pero por fuera, estuvo un mercado de alimentos que duró hasta mediados del siglo XIX. Se derribó en 1883.
                Puerta de Montearagón o Porteta.
                     De ella aún quedan los restos de un cubo cilíndrico. Esta vía comunicaba la ciudad con el monasterio de Montearagón.
                Puerta de Santo Domingo o de los freyres predycadores.
                     No parece ser que estuviera en la calle Cañellas, sino en los actuales últimos números del Coso Bajo.
                Puerta Fortis o Férrea o de San Francisco.
                     Se situaba a la entrada de la actual calle Villahermosa. Desapareció en 1864.
                Puerta Nueva o de San Vicente.
                     Donde empieza la actual Costanilla de Lastanosa.
                Puerta de Alpargán.
                     A la entrada de la calle Goya enfrente de la calle Lanuza. Fue demolida en 1878.

          Los cementerios por su situación, por su forma y por la manera de hacer los enterramientos nos indican más que otras cosas cual  eran las costumbres de sus habitantes. 
               Los cementerios musulmanes estaban situados fuera de la ciudad y se llamaban almecoras. En ellos el cuerpo envuelto en un sudario se depositaba directamente en el suelo y encima una losa de piedra.
          Hubieron cuatro:
               En el barrio Algorri, cerca del Isuela, desaparecido en 1276.
               El llamado Almecorella, en la zona de la iglesia de San Miguel.
               Otro al sur del convento de Santa Ana, dirección Sariñena. No localizado.
               Pasado el puente San Martín, el llamado Fosal de Moros, a uno y otro lado de la carretera que va a Barbastro.
                    El cementerio judío estaba situado pasado el cerro de San Jorge.
                    Los cementerios cristanos eran el interior de los templos o sus alrededores. Estaban en las cuatro parroquias (Catedral, San Pedro, San Lorenzo y San Martín) y en las iglesias no parroquiales (San Ciprián, San Juan, San Miguel y la Magdalena).

          Los barrios de la ciudad eran seis.
               Barrio de San Miguel. Haratalchomez.
                    Arrabales situados al noroeste de la ciudad, cerca de las Miguelas y Salesianos. Su parte sur donde están los Salesianos se llamabaHaratalchomez. En este barrio estaba el hospital de Leprosos. Estaría al oeste de las Miguelas, tal vez donde hoy está el convento.
               Barrio de la Judería.
                    Este barrio se formó en el entramado de varios caminos que confluian en la puerta Remián Era un barrio cerrado ya que los judios acostumbraban a aislarse del resto de los ciudadanos con portones en las bocacalles. La calle mayor de la Judería es la actual calle de San Joege, cerrada por la puerta Mayor que  daba al Coso. Tras la expulsión de los judíos se llamó Barrio Nuevo.
               Barrio de la Alquibla.
                    Al sur de esta puerta donde Jaime I poseia unas tierras y por ello se llamó también Población del Rey.
               Barrio de la Morería o barrio de San Martín.
                    Abarcaba desde la calle y plaza de San Lorenzo hasta la iglesia de San Lorenzo y San Martín y desde la plaza de Santa Clara y las calles de Jazmín, Ram, Travesía Ballesteros, las Huertas y Perena por el sur y el Coso Bajo por el norte.
               Partida Algascar.
                     Se extendía por fuera de los muros, al sur de lo que ahora es el Cerro de San Jorge. 
               Partida Almeriz.
                     Eran terrenos de cultivo situados entre el rio Isuela y la ciudad. La rodeaba por el sur y por el este.

          En el plano de Huesca medieval hay una serie de conventos, iglesias y monumentos originarios de la Edad Media, unos desaparecidos y otros presentes aunque pueden ser distintos a los originales, bien por la acción del tiempo o por la imparable mano del hombre.
          Y sería muy de desear que todo ciudadano oscense al pasear por su ciudad conociese cual monumento tiene ante su vista o bajo sus pies. Esto sería un signo cultural muy interesante.
                 La Zuda.
                      Fue el palacio del Gobernador árabe, existente a finales del siglo VIII. Desapareció.
                 Palacio Real.
                      Lo construyó Alfonso II (1162-1196). Pasó a ser Universidad el 12 de marzo de 1354, y al cerrarse aquella el 17 de septiembre de 1845 pasó a ser Instituto. Y en 1975 se transformó en el Museo de Huesca.
                 Mezquita-Catedral.


 
Catedral


                      Tras la conquista de Huesca a los árabes en 1096 la mezquita se transformo en catedral. Pero en 1272 el rey Jaime I ordenó que desapareciera la mezquita y en su solar se edificase la catedral.
                 Iglesia de San Ciprián.
                  Iglesia mozárabe que estaba en funcionamiento durante la dominación árabe. Situada en el crucede las actuales calles de San Jorge y el Parque. Estaba en ruinas en el siglo XVIII.
                 Convento de San Francisco.
                       Estaba terminado en 1232 y desapareció tras la Desamortización regular de 1836. Ocupaba el lugar que ahora lo hace la Diputación Provincial.     
                 Convento de Carmelitas Calzados.
                       Se construyó antes de 1286. Estaba en lo que hoy es patio de recreo y aulas de ESO del Colegio Salesianos. Desapareció en la Desamortización regular de 1836.
                 Convento de la Merced.

Iglesia San Pedro el Viejo

Convento la Merced





                       Fundado en 1218 tras la donación de los terrenos por Jaime I. En la Desamortización regular se transformó en cuartel. En el año 2014 ha sido demolido.
                 Hospital de Nuestra Señora de la Merced.
                       Erigido en la primera mitad del siglo XV, se demolió en 1975.
                 Iglesia de San Pedro el Viejo.
                       Se empezó a construir a instancias de Alfonso I alrededor del año 1117. Antes, en época árabe aquí existía una iglesia mozárabe, pobre y hmilde.
                 Iglesia de Santa María in Foris.


 
Iglesia Santa María in foris



                       Ya existía en 1195 y aún se puede contemplar.
                 Convento de Santa Clara.
                       Fue fundado en 1268 y tras muchas penalidades en la Guerra de la Independencia y las Guerras Carlista aún está en pie.



 
Convento Santa Clara



                   Igesia de San Lorenzo.
                        La iglesia de estilo gótico fue construida alrededor del año 1300. El templo que actualmente contemplamos se construyó en el siglo XVII.
                  Convento de Santo Domingo.
                         Fundado por el infante Alfonso, hijo de Jaime I, el 5 de septiembre de 1255. Fue demolido durante la Desamortización regular para dar salida a la ciudad por lo que ahora es el Paseo de Ramón y Cajal.
                  Iglesia de San Miguel. 
Iglesia San Miguel
                        Fue ordenada construir por Alfonso I que delimitó personalmente el terreno, en 1110. Hoy tenemos el privilegio de contemplar este bello monumento.
         
                     
        
                    






















martes, 30 de septiembre de 2014



                  CEREMONIA  DE  CORONACIÓN  DE  LOS  REYES  DE  ARAGÓN

          La ceremonia real ha sido siempre una ceremonia de gran solemnidad y cuya idea era ensalzar la autoridad real.
          En esta ceremonia se relacionaba íntimamente el poder real y el religioso, de tal forma que el rey era rey "por la gracia de Dios" y con este poder era defensor de la iglesia, de la paz y de la justicia.
          No sabemos si nuestros primeros reyes aragoneses tenían algún ceremonial. Probablemente sería una simple donación seguida del  consentimiento y aceptación del clero y los nobles. Sería una ceremonia religiosa en la que el rey se comprometería a respetar las leyes y costumbres de sus súbditos.
          Sí sabemos que Ramiro II fue elevado sobre si escudo en Huesca, según tradición navarra. Pero la primera verdadera coronación la inicia Pedro II y la acaba Fernando I de Trastámara. A partir de aquí la ceremonia fue abolida.
          Esta ceremonia siempre se realizaba en Zaragoza, salvo la del incompetente Pedro II que se hizo en Roma. El papa Inocencio III promulga una bula por la cual los reyes de Aragón pueden ser coronados en Zaragoza por el arzobispo de Tarragona, pero solo se haría con el permiso del papa. Ni la ciudadanía aragonesa vio bien que Pedro II se coronase en Roma ni la casa real aceptó que para coronarse hubiese que pedir permiso al papa. Y es que Pedro II  recibe en sus sienes la corona por Inocencio III, y promete fidelidad al papa y  defender al clero. Cuando el papa le pone la espada, Pedro ofrece su reino al papa y se hace fuedatario de la Iglesia y promete pagar cada año 200 mazmodines, y además cede al papa el patronazgo sobre todas las iglesias de Aragón.
          Años después, Pedro IV recordaba:..."y como quiera que los reyes de Aragón están obligados a recibir la unción en Zaragoza, que es la cabeza del reino de Aragón, el cual reino es nuestra principal designación (apellido) y título, consideramos conveniente y razonable que, del mismo modo, en ella reciban los reyes de Aragón el honor de la coronación y las demás insignias reales..." Zaragoza se convierte, pues, en la capital política de la Corona de Aragón, pero no en residencia real. Zaragoza es la elegida para las coronaciones y demás actos solemnes.
          Pero los sucesores de Pedro II no aceptan la infeudación, y además tampoco aceptaron el recibir la corona de la Santa Sede, sino lo consideraron un derecho propio, autocoronándose.
           El hijo de Pedro II, Jaime I repudió la infeudación, no pagó el censo, y no aceptó que el papa le permitera coronarse. Y por tanto Jaime I nunca se coronó.
           Su hijo Pedro III sí fue coronado en la catedral de Zaragoza y reune a los nobles sin contar con el permiso del papa. Demuestra que es libre de recibir la corona donde le plazca y ser coronado por quien le plazca. Pero además declara públicamente que él no era vasallo del papa. Esta postura enérgica y honesta frente a la Santa Sede le traerá malas consecuencias en los años posteriores, hasta el punto de ser excomulgado, pero a todas las dificultades se enfrentó y venció.
          Su hijo Alfonso III coronado el 9 de abril de 1286 en Zaragoza, se desmarca aún más y redacta un documento dode declara que la corona que recibe de las manos del obispo de Huesca, no la recibe de él como representante de la Iglesia de Roma, ni para la Iglesia, ni contra la Iglesia.
          Pedro IV, años después, compila la coronación con la idea de dar mayor solemnidad, y la acaba en 1353. Intenta un equilibrio entre la solemnidad y ritualidad. Pero fundamentalmente trata de evitar la confrontación con la Santa Sede haciendo separación entre jurisdicciones. Regula que la unción le corresponde a la Iglesia, pero deniega que la espada sea recibida de manos eclsiásticas. El astuto Pedro IV pretende con ello sentar el criterio de que el rey recibe el poder directamente de Dios.
          Los símbolos de la monarquía son:
                    La espada, significa el poder y la independencia del papa. En la ceremonia el rey la toma del altar y se la ciñe.
                      La corona, es el símbolo del poder divino.
                      El cetro, símbolo de la justicia.
                      El pomo, simboliza las tierras que Dios ha entregado al rey para su gobierno y defensa.
                      El trono, que siempre está en alto, simboliza la soberanía.
          Ceremonia.
               Empieza la semana anterior al domingo de la coronación con el ayuno del rey el miércoles, viernes y sábado. El domingo, antes de la ceremonia, oia una misa privada, se bañaba, se ponía una túnica, una dalmática blanca y una esclavina púrpura.
               Está en el palacio de la Aljafería donde come. Por la tarde sale de la Aljafería hacia la Seo de San Salvador.
               La comitiva la abren los hijos de los caballeros con las espadas, después un rico-hombre aragonés con la espada del rey, detrás el rey montado en un caballo seguido de los nobles y de aquellos que van a ser armados caballeros.
               Una vez entra en la Seo, cierran la puerta y solo quedan dentro el rey y los caballeros que velarán sus armas.
               Al amanecer entran en la sacristía el arzobispo y otros eclesiásticos. Aquí viene el rey para ser vestido como clérigo, con una camisa, túnica, alba, estola, otra túnica de seda y dalmática de terciopelo rojo con la señal real.
               El rey es armado caballero y   blande la espada tres veces: la primera es el desafío a los enemigos de la religión, la segunda  lo hace en defensa de los desamparados y la tercera es el compromiso de mantener la justicia. El arzobispo le invita a ceñirse la espada, y aquel la coge colocándola en el altar.
               Todo está ya dispuesto para la misa y con la lecturade la Epístola es el verdadero comienzo de la coronación.
               Esta se inicia con la unción, y el arzobispo dice: "Te unjo como rey en nombre del Padre y del Hijo y del Espiritu Santo".
               Tras la unción, la recepción de la corona. El rey se la coloca y  evita que nadie la toque. Después va cogiendo del altar los símbolos reales: cetro en la mano derecha y pomo en la izquierda. Sube al trono y desde allí oye el Evangelio.
                Acabada la misa, el rey sale del templo con dos soldados delante que portan los símbolos reales. Y así se dirige a la Aljafería seguido por los caballeros y las delegaciones llegadas de todos los puntos de la Corona.
               Al llegar a la Aljafería se introduce en sus aposentos y se quita las vestimentas, preparándose para asistir a las fiestas de la coronación.
          Se trataba, pues, de una ceremonia de gran solemnidad, posiblemente muy vistosa e indudablemente muy simbólica.
                          BIBLIOGRAFÍA
                        ANTONIO DURÁN GUDIOL. El rito de la cotonación del rey de Aragón.
                                   JOSE MARÍA RAMOS LOSCERTALES. Instituciones políticas del reino de Aragón hasta el advenimiento de la Casa Catalana. (Estudios de Edad Media de la Corona de Aragón. Volumen X)
                                   CARMEN ORCÁSTEGUI GROS. Coronación de los reyes de Aragón.
                                   BONIFACIO PALACIOS MARTÍN.  Ceremonial de consagración y coronación de los reyes de Aragón.
                                   MODESTO LAFUENTE. Historia General de España. Volumen I.
                                   A. MARICHALAR. Historia de la legislación y recitaciones del reino de Aragón.
                                   JERÓNIMO ZURITA. Anales de la Corona de Aragón.
                                   VÍCTOR BALAGUER. Historia de Cataluña y de la Corona de Aragón.
                                   DIONISIO  ALDAMA- MANUEL GARCÍA GONZÁLEZ. Historia General de España.